
El artista puertorriqueño Bad Bunny protagonizó este domingo uno de los momentos más significativos en la historia del entretenimiento al encabezar el Apple Music Super Bowl LX Halftime Show, marcando un antes y un después para la música latina en el escenario global.
Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, se convirtió en el primer artista latino en liderar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl como acto principal y con un repertorio casi completamente en español, un hecho sin precedentes en el evento deportivo más visto del mundo.
El show, celebrado en el Levi’s Stadium en Santa Clara, California, reunió a millones de televidentes y generó una ola de atención internacional, con retransmisiones en NBC, Peacock, Telemundo y NFL+.
Audiencia y repercusión global
Aunque las cifras oficiales de audiencia aún están en proceso de confirmarse, expertos y medios especializados estiman que la transmisión superó los 130 millones de espectadores a nivel global, presionando para romper récords históricos de audiencia del Medio Tiempo del Super Bowl.
El espectáculo también alcanzó una enorme repercusión mediática y cultural, generando tendencias en redes sociales y un debate amplio sobre diversidad cultural en uno de los eventos televisivos más importantes del año.
Una fiesta latina con invitados de primer nivel
El concierto combinó música, cultura e identidad: Bad Bunny interpretó un repertorio lleno de sus éxitos, con momentos sorprendentes y visuales que rindieron homenaje a su Puerto Rico natal.
Entre los momentos más destacados estuvieron las participaciones especiales de Lady Gaga y Ricky Martin, que aportaron variedad musical y aumentaron la emoción del público presente y de quienes siguieron el evento por televisión.
Además, la puesta en escena incorporó elementos simbólicos de la cultura latina, reafirmando un mensaje de identidad y orgullo que resonó especialmente entre las comunidades latinas de Estados Unidos y el resto del mundo.
Reacciones y contexto cultural
La actuación fue celebrada como un momento histórico por millones de seguidores, especialmente en Puerto Rico, donde la transmisión se convirtió en un acontecimiento social de gran impacto.
Aunque también hubo críticas y comentarios polarizados en distintos sectores —incluyendo figuras públicas que cuestionaron la elección o el contenido del espectáculo—, el consenso general en plataformas y redes sociales apuntó a que el show de Bad Bunny fue uno de los más innovadores y culturalmente significativos en la historia del Super Bow






