
Tras conquistar al público en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2026, la obra “Chicuaco y Tachuelo” regresó a su tierra natal para encontrarse con quienes inspiraron sus páginas. La Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán fue el escenario de esta emotiva presentación que reunió a gestores culturales, escritores, artistas y amantes de las tradiciones llaneras.
En medio de aplausos, emoción y una destacada asistencia, la obra volvió al Meta para compartir con su gente una historia construida desde la memoria, la identidad y el profundo amor por las raíces culturales del territorio.
Luego de su exitoso paso por la principal vitrina literaria del país, “Chicuaco y Tachuelo” llegó a casa para reafirmar el valor de las tradiciones de San Martín y rendir homenaje a la riqueza cultural de los Llanos Orientales. Su narrativa recoge la esencia de una región que encuentra en la palabra escrita una forma de preservar su legado para las nuevas generaciones.
Durante el evento, la directora de la Casa de la Cultura Carmelita Garzón destacó el valor cultural de la publicación: «Hablar de la poesía llanera es hablar del alma del Llano; es escuchar el eco del arpa, la inmensidad de la sabana y la sensibilidad que ha sabido convertir la vida cotidiana en arte. ‘Chicuaco y Tachuelo’ nos entrega una obra que recoge la dignidad de nuestro pueblo, sus alegrías, nostalgias, amores, paisajes y memorias. Cada página representa un acto de pasión por nuestra cultura y un aporte a la salvaguardia de los cantos y saberes tradicionales de la sabana.»
La presentación ratificó el compromiso de la Gobernación del Meta, a través de la Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán, con el fortalecimiento de los procesos culturales, la promoción de la lectura y la visibilizarían de las expresiones artísticas que nacen en el territorio.
Con iniciativas como esta, el Meta continúa consolidándose como un referente cultural del país, llevando sus historias desde el corazón del Llano hacia escenarios nacionales e internacionales, donde la palabra se convierte en identidad, memoria y futuro





