
Las relaciones comerciales y diplomáticas entre Colombia y Ecuador atraviesan un nuevo momento de tensión tras la decisión del gobierno ecuatoriano de imponer aranceles a productos colombianos, medida que fue respondida por el presidente Gustavo Petro con la suspensión del suministro de energía eléctrica hacia el país vecino.
Según se conoció, Ecuador anunció la aplicación de aranceles a varias importaciones provenientes de Colombia, argumentando la necesidad de proteger su producción nacional y equilibrar su balanza comercial. La decisión generó preocupación en sectores empresariales colombianos, especialmente en industrias que históricamente han tenido a Ecuador como uno de sus principales mercados.
En respuesta, el presidente Gustavo Petro ordenó cortar el suministro de energía eléctrica que Colombia venía exportando a Ecuador, una medida que busca presionar al gobierno ecuatoriano para reconsiderar los aranceles impuestos. Petro aseguró que no es coherente mantener cooperación energética mientras se adoptan decisiones que afectan directamente a la economía colombiana.
La suspensión del servicio energético podría tener impactos importantes en Ecuador, especialmente en momentos de alta demanda eléctrica, mientras que en Colombia el Gobierno ha defendido la medida como un acto de soberanía y defensa del comercio justo.
Analistas señalan que esta situación podría escalar si no se abre un canal de diálogo bilateral en el corto plazo. Gremios económicos de ambos países han pedido prudencia y una pronta negociación para evitar mayores afectaciones al comercio, el empleo y la integración regional.
Por ahora, se espera un pronunciamiento oficial del gobierno ecuatoriano frente a la decisión de Colombia, mientras la región observa con atención el desarrollo de este nuevo capítulo en las relaciones entre ambos países.







